Era una mañana esplendorosa en el pueblo, el sol brillaba, y más aun todo resplandecía ya que la noche anterior había llovido y los pajarillos cantaban muy alegremente, ya eran las 8 de la mañana y la misa de siete de la mañana había acabado, Luz, una chica de 20 años, había estado atenta en toda la misa y al salir se puso muy contenta de ver aquel amanecer.
Ella administraba el negocio de artesanías de su abuelo, con quien vivía desde que sus padres murieron en un accidente. Ella vivía muy feliz y rodeada de muchos amigos, que había hecho en aquel pueblo, ya que de pequeña vivía en la ciudad y a todos sus amigos costumbres y de más tuvo que dejar después de aquella tragedia.
Luz jugaba con sus amigos fut-bol, básquet-bol y más después de cerrar la tienda de su abuelo. Era una chica risueña y muy dulce, con una excepcional imaginación que cualquier escritor anhelaría; a pesar de que era una chica especial, algunas veces al expresarse con sus amigos, ellos se burlaban y siempre le pedían que les contara más sin dejar de decir que Luz era una niña loquita. Eso a Luz no le gustaba así que tuvo que aprender a adaptarse a sus nuevos amigos y con ello aprender a defenderse por lo que se convirtió en una chica algo ruda, claro sin perder el dulce encanto.
Su abuelo la adoraba así, tal y con su gran imaginación, todo al parecer trascendía normal, pero lo que nadie se imaginaba de Luz, era que, deseaba algo más que nada en el mundo, deseaba saber que era el amor, en que consistía y quería sentir aquel sentimiento que varias veces escucho bendecir y maldecir, todas las noches antes de irse a dormir se veía frente al espejo y como si fuera una amiga intima en quien ella confiaba plenamente le preguntaba a su reflejo sobre él amor.
Esto lo hacia todas las noches mientras cepillaba su largo cabello negro, pero hubo una noche en que desesperada y triste lloro un largo tiempo frente al espejo, pues, era una joven que solo deseaba saber sobre el amor, pero no había algo que le diera respuesta. La noche transcurrió y ella se quedo dormida en el tocador aun dejando caer una última lágrima.
Llego el amanecer, era un miércoles y Luz aprovecho para despertar algo tarde ya que ese día le tocaba descansar, por lo cual no asistiría a la tienda de su abuelo; pronto se hizo más tarde y algo deprimida por lo sucedido la noche anterior, se arreglo y mientras cepillaba su cabello pudo ver por el espejo del tocador, como un hermoso gato blanco estaba junto a la puerta, que se encontraba algo abierta, ella lo reconoció, pues era aquel gatito hermoso que sus padres le habían regalado de pequeña, pero al voltear el gato corrió hacia el pasillo, y Luz lo siguió, bajó la escalera, tiro algunos papeles de su abuelo, paso por la sala y fue ahí donde Luz tropezó, al levantarse, miro por todos lados buscando al gato, pero el fijarse por la ventana que daba hacia la calle pudo ver como un joven, de un buen parecer, se encontraba tomando fotos a la casa del abuelo, así que en la mezcla de sentimientos, enojo y alegría, se pregunto el por que de aquel chico frente a la casa; así que se dispuso a salir y que aquel joven le respondiese de una vez por todas las preguntas que se había formado Luz.
Cuando salió el joven seguía tomando fotos, pues no había notado la presencia de Luz, si no hasta que ella aclaro un poco la garganta, él chico se dio cuenta y se quedo pasmado, ni el mismo sabía si era por el susto o por lo atraído que se sintió por Luz.
Luz comenzó a interrogarlo:
-¿Cómo te llamas?
-.. em em em… Oscar…. ¿y tu?
-Luz. Pero ¿por que tomabas fotos a la caza de mi abuelo?
Bueno, es que, este, soy aficionado a las fotos y emmmm bueno, soy nuevo en el pueblo, decidí salir a dar una vuelta a conocer el lugar y al pasar por aquí, me encontré con esta casa y pues decidí tomar unas fotos, no pensé que alguien, mmm bueno tú, este, ammm bueno que te molestaras.
Oscar, se encontraba totalmente nervioso y muy sonrojado, no sabia que más decir, pero Luz estaba igual de apenada, por la situación que había hecho pasar al pobre joven atractivo.
Luz se disculpo e invito a pasar a Oscar a la casa, pues el día había amanecido nublado y comenzaba a hacer algo de frio, por lo que Oscar acepto y al momento en que cerraron la puerta, una lluvia tremenda se soltó.
Ese fue el momento en que Luz y Oscar comenzarían a conocerse, formarían una hermosa amistad, lo cual marcaria tanto que pronto se enamorarían perdidamente el uno del otro y así es como esta historia de amor comenzaría, pero esto no acaba ahí.
Una noche en que Oscar y Luz platicaban, ella le realizo una pregunta que desde hace mucho quería que él respondiera, ella pregunto que cuanto la quería y el respondió que mucho y hasta le dijo un poema, pero a Luz no le convenció y ella siempre trataba de ser sincera, así que trato de decirle lo que sentía a Oscar, y fue así como le dijo que lo quería y de amarlo era experta en eso y sabia que él le mentía, así que cuando Oscar escucho a Luz decirle que no creía en si nada de lo que le había dicho, el molesto comenzó a reprocharle y decirle que en que se basaba o como sabia que el mentía en lo que sentía por ella. Luz no sabía que responderle y ella rompió en llanto, Oscar trato de abrazarla pero ella se alejo corriendo y es así como cada vez más Luz se preguntaba si Oscar seria aquel chico que tanto anhelaba desde hace tiempo y Osar más se sentía mal por no poder responderle y cuando lo trataba al parecer empeoraba todo.
Esta era ya una relación que poco a poco término por separarlos así que Oscar le pidió a Luz darse un tiempo, pero esto mato aun más los sueños y fantasías de Luz.
Una noche, mientras Luz lloraba desconsoladamente en su tocador, de repente escucho el maullido de su gatito al cual ya había olvidado, desde que conoció a Oscar; ella levanto la mirada frente al espejo del tocador, y pudo ver al pequeño gato parado nuevamente junto a la puerta, así que voltio a verlo y el gato comenzó a avanzar hacia ella, se le acerco y antes de que ella lo pudiera tomar entre sus manos, el gato comenzó a hablarle:
-No llores más, esto solo es parte de aquel sentimiento que tanto querías conocer.
Luz se quedo pasmada después de haber escuchado hablar al gato, no sabia si gritar, llorar más o simplemente hacer caso de lo que el gato le había aconsejado. El gato se acerco más a ella y con su delicada cola blanca seco las lagrimas de Luz.
La chica decidió por fin optar por su última opción, así que a pesar de que la idea no le parecía nada descabellada comenzó a dialogar con el minino:
-Gracias, sabes, deseaba alguien que me consolara, pero si el abuelo se enterara de mi situación, correría a casa de Oscar y lo amenazaría o no se que haría, por que se que me quiere mucho y haría lo que fuera hasta una locura por no verme así. Pero que bueno que has regresado para estar conmigo y consolarme.
El gato se acomodo en el tocador y le dijo:
-Mi pequeña niña, hace mucho que te vigilo y escuché tus peticiones sobre un amor y ve te lo he cumplido, pero ahora te veo triste, incluso más que antes de que conocieras a aquel chico. Entiendo todo lo que has pasado y se que todo lo quieres en este mundo, pero solo el amor te puede salvar a pesar de que no lo puedas comprender, en estos instantes. Pero he venido ahora a consolarte y a hacerte una pregunta. ¿Qué anhelas más en este momento de sufrimiento para que te puedas sentir mejor?
Luz no sabía que responderle, pero después de unos minutos de meditación a la pregunta del gato ella respondió:
-¡Quiero la muerte¡ No quiero seguir viviendo en un mundo donde quizá nunca encuentre el amor y más aun donde nunca pueda saber si lo que vivo y lo que me dicen es verdad, no quiero vivir donde a pesar de que el abuelo es muy bueno, aun me ve como una carga para él. Simplemente no encuentro mas para que vivir, quizá vine a este mundo a encontrar el amor pero el amor mas verdadero que jamás sentí ha muerto, mis padres ya no están conmigo, nunca vi un mundo sin ellos.
El gato con una expresión neutra a todo lo que Luz le había dicho, respondió:
-No te preocupes, estoy aquí para ayudarte a todo lo que tú pidas, sígueme.
La joven que se encontraba en pijama, siguió al gato, bajo por las escaleras y llegaron a la sala, ya estando ahí, el gato observo el retrato de la abuela de Luz, que se encontraba colgado arriba de la chimenea, entonces le dijo a la chica:
-Debo preguntar si ¿estas segura de lo que quieres hacer?
Luz con lágrimas en sus ojos contesto de inmediato que sí.
El gato le dijo que tomara algo de ceniza de la chimenea, se recostara en algún sofá y que la pusiera en sus parpados tal cual fuera maquillaje, Luz obedeció y después de unos minutos el minino le pidió que abriera los ojos, así pues ella obedeció y al abrir los ojos no vio nada, todo era una completa oscuridad, ella se asusto y comenzó a llamar al gato:
- ¡Hay¡ ¿que ha pasado?, ¿donde estoy?, ¿por que no puedo ver nada?
-Calma, pequeña. Has muerto y ahora debes seguir, estas en la entrada de la cueva de la muerte, el camino es largo y yo te ayudare a llegar a la paz por la que has venido aquí.
-Muy bien, tienes toda mi confianza, ahora dime ¿que debo hacer?
-Levántate y sigue siempre al frente, aunque escuches voces pidiéndote ayuda, no te detengas, yo te hablare hasta que llegues a ver una luz.
Luz se sentía, muy asustada pero obedeció al gato, se puso de pie y comenzó a caminar, en realidad tenia un miedo muy grande pues un presentimiento engañoso le decía que caería a un hoyo muy profundo y a pesar de tener ese presentimiento siguió.
Camino un largo tiempo y a pesar de eso, no se sentía cansada, cuando de repente escucho el llanto de un niño, en medio del silencio al cual se estaba acostumbrando.
Ella se asusto, pero siguió con paso firme hacia el frente, cuando de repente escucho la voz de una niña que le dijo:
-Por favor ayúdame, tengo mucho miedo a la oscuridad y no quiero estar aquí por favor llévame contigo.
Luz muy asustada pero aun recordado la advertencia del gato contesto:
-No puedo llevarte conmigo lo siento.
-Por favor, estoy muy solita y quisiera ver a mis papás, los extraño.
-Por favor no insistas, en verdad perdón.
Entonces se hizo un silencio nuevamente, cuando de repente un llanto horrible comenzó a escucharse en todo el lugar, Luz tapo sus oídos pero aun así escuchaba ese llanto acompañado de gritos, comenzó a correr, y lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos por el dolor ensordecedor.
Estaba a punto de desmayarse por el dolor cuando vio que se acercaba a la luz que el gato le había dicho, fue como de repente el grito se fue alejando y comenzó a acercarse más y más a la luz, de pronto ya se encontraba a unos pasos de la luz, corrió aun más y de repente se dio cuanta que ya había llegado a aquel lugar y con las pocas fuerzas que tenia se tiro al suelo y se desmayo.
Después de todo lo que había pasado, Luz, se encontraba muy cansada y como pudo, abrió los ojos vio a su alrededor y se encontraba en la cueva de la muerte, a pesar de las historias que había escuchado hablaban de la muerte como una persona inmortal, la muerte en realidad solo era una cueva, pero no era cualquier cueva, ahí había una serie de estantes con miles de millones de libros de múltiples colores, a Luz le encantaba leer así que tomo un libro color gris, que tenia grabado en la portada, en color dorado el nombre de José López Cruz, lo miro con gusto y estuvo a punto de abrirlo, cuando de repente el gato salió de la nada y grito:
-¡No lo abras!
Luz se asusto volvió a poner el libro en su lugar, se acerco al gato y le dijo que por que no debía abrir ese libro, a lo que el gato respondió:
-Los libros que miras aquí, en esta biblioteca no los debes abrir, pues son de cierta forma personas y si los llegaras a abrir la persona moriría, esta biblioteca esta organizada por colores dependiendo la edad de las personas, el verde para los humanos Inic, que seria desde que nacen hasta la edad de 12 años, en la vida terrenal, el azul para los Vivid, quienes en la tierra son los humanos que tienen 13 a 25 años, el rojo para los Admal, que son aquellos de 26 a 55 y por ultimo a los Gurú, que son los mortales mas sabios de la vida terrenal, con edad de 56 en adelante pues hay mortales de una gran edad sin que nadie de la tierra lo sepa.
Luz estaba maravillada con la narrativa del felino, pues nunca se imagino que la vida en verdad se manejaba por colores; el gato le dijo que lo siguiera, Luz accedió y después de ver miles de estantes, entraron en un pasillo muy largo, donde al final estaba una mesa de piedra. Mientras caminaban, Luz tenía una pregunta que deseaba realizarle al gato desde que lo escucho hablar, después de tanto pensarlo decidió hacer su pregunta:
-emmm, disculpa gatito pero quiero hacerte una pregunta, ¿Cómo es que puedes hablar?
-Puedo hablar, por que necesitabas a alguien con quien hablar.
Luz, se quedo un poco más confundida, pero de inmediato lo olvido cuando se dio cuenta de que habían llegado ya hasta el lugar donde se encontraba el escritorio. Sobre del escritorio había un libro color azul y en su portada con letras doradas decía: Luz María Fuentes Santillán. Era el nombre de Luz, estaba nerviosa, no sabía como reaccionar, el gato noto su nerviosismo y le dijo que se sentara, pero Luz no vio ninguna silla, ella pensó que el gato estaba burlándose de ella, el gato le dijo:
-Aquí puedes crear lo que te imagines. Imagina una silla y siéntate.
Luz cada vez se impresionaba cada vez más de aquel lugar, trato de imaginarse de una silla y recordó aquella vieja silla que su padre había tallado para ella cuando era pequeña. Así tal cual la imagino y de pronto aquella silla del recuerdo apareció, no podía creer que estuviera ahí, entonces tomo asiento y recordó ahora a su madre y el suéter que le había hecho cuando estaba pequeña, así que de repente apareció aquel pequeño suéter. Luz estaba feliz de lo que podía hacer y deseaba tanto quedarse en aquel lugar. El gato noto la alegría de Luz, así que imagino un cojín color rojo y que estuviera muy acolchonado, esté apareció y el gato se hecho encima para dormitar un rato en lo que aquella persona especial llegara.
Luz seguía imaginando miles de cosas, entre vestidos que se probó frente a un espejo que también imagino, también imagino una bicicleta que a la edad de los 9 años había tenido, pero por la situación económica por la que atravesaban sus padres en aquel año la tuvieron que vender, de igual forma imagino su colección de muñecas a las cuales vistió e imagino que bailaran, pensó que no seria posible, pero las muñecas de pronto tomaron vida y comenzaron a bailar, tal y como Luz lo iba ordenando a su imaginación.
Ella se sentía tan feliz como nunca antes se había sentido, no sabia si llorar de alegría o gritar de alegría, cuando se le ocurrió la magnifica idea de imaginar a otra como ella para sentir al mismo tiempo ambas emociones.
Así pues se imagino a ella misma, pero había un problema, por más que se esforzó para que otra Luz apareciera, esto no pasaba, entonces, por la desesperación comenzó a gritar como jamás lo había hecho, el lugar comenzó a temblar y por consiguiente el gato despertó muy asustado; Luz dejo de gritar y en el lugar se hizo por unos momentos un silencio estremecedor y de repente Luz callo arrodillada y comenzó a llorar.
El gato a pesar de que se había supuestamente echado a dormir, la había observado todo el tiempo sin que ella se percatara, así que se le acerco y le dijo:
-No llores pequeña, aquí solo puedes recrear objetos y hacer lo que te plazca con ellos, pero no puedes recrear personas y mucho menos recrearte a ti misma.
-Lo se y ahora he comprendido la lección, pero se fue… se fue el sueño aquel, loco y disparatado de morir, ahora comprendo que soy alguien única, he comprendido que el amor es así único, pero de diversas formas de vivirlo y experimentarlo, he comprendido que no puedo forzar a nadie para que viva y se forme tal y como yo tenga la idea del amor. ¡Quiero vivir¡ quiero ser libre, esto es un error, no puedo creer que halla llegado hasta aquí, no he pensado en mis amigos, mis sueños, anhelos, lo que en verdad Oscar siente y no lo que yo he pensado e interpretado, y peor aun no he pensado en la inmensa tristeza que le causare a mi abuelo, pues solo he pensado en mi misma.
Luz continuó llorando y sin que ella o el pequeño gato se dieran cuenta, un anciano vestido con un traje muy elegante color blanco los observaba, el era el anfitrión que tanto habían esperado, él era, Destino, tal cual así se llamaba, él se encargaba de abrir los libros y dejarlos en blanco para después crear un principio y se creara lo que en el mundo terrenal es llamado reencarnación.
Destino se acerco a Luz y trato de consolarla, diciéndole que si se encontraba decidida a lo que había concluido, después de la travesía que ya había hecho, él le daría la oportunidad de regresar, intentarlo de nuevo y jamás dejarse vencer.
Luz no lo pensó dos veces, acepto y busco al pequeño gatito para abrazarlo y llevarlo con ella a casa para comenzar de nuevo, pero el gatito retrocedió un poco, Destino puso su mano frente a él y de repente el gatito se convirtió en el padre de Luz, ella no cabía en su emoción, corrió y lo abrazó, el padre también la abrazo fuertemente, ambos lloraron y el padre le dijo a Luz:
-Hija mía, he visto como has sufrido todo este tiempo en la ausencia de tu madre y yo, he pedido a Destino que me diera la oportunidad de ayudarte y guiarte un poco en tu camino, quiero decirte que eres una mujer muy especial, y que a pesar de que no he podido estar contigo has sabido sobresalir en la vida, pero ya es hora de que regreses al mundo terrenal y seas feliz, se y comprendo que habrá momentos de tristeza pero quiero pedirte que nunca jamás te dejes vencer pues eso es la vida detenerse, llorar para después seguir, por que hay mas cosas por que seguir a pesar de que halla mas paradas así de malas.
La joven prometió a su padre y a Destino que no seria ella quien marcaria el fin de su vida si no la propia vida y Destino cuando así lo demandara, prometió ser feliz y procurar siempre a su abuelo.
Fue así como Luz tuvo que despedirse de su padre y de Destino, seco sus lágrimas e indico a Destino que estaba lista para regresar, él solo se acerco a ella y con sus manos viejas y cansadas solo cerro sus ojos, de repente Luz sintió una enorme paz interior y unos minutos después abrió los ojos muy despacio, miro a su alrededor y miro que se encontraba recostada en su cuarto, bajo las escaleras y se dirigió a la sala, pensando encontrar a su padre no le importaba si seguía convertido en un gato, ella quería verlo. Al entrar a la sala miro a su abuelo, sus amigos, un grupo de doctores y a Oscar, todos voltearon a verla todos emocionados y sonrientes, corrieron a abrazarla, ella no sabía que pasaba, pero de igual manera los abrazo fuertemente.
Después de un chequeo por parte de los doctores Luz se levanto y se acerco a su abuelo, él le dijo que durante todo un mes había estado en un estado de coma, pues solo la había escuchado llorar toda una noche y de repente dejo de llorar, así que entro en su habitación y la encontró tirada, el la recostó y llamo al doctor para que la checara, ese día seria el primero de todo un mes en coma.
Los amigos le dijeron a Luz, que todos los días, la iban ver, sin que mostrara una mejoría, estaban muy tristes. Al final Oscar se le acerco para llorar y pedirle mil perdones por que por él había estado llorando y quizá por su culpa, había estado en aquel estado triste y deprimente, se sentía pésimo de no haber podido hacer algo para que mejorara antes, Luz lo abrazo como nunca y le dijo que no se culpara, pues nadie tenia la culpa de nada, solo era el destino quien manejaba todo.
Llamo a todos a que se reunieran y les dijo:
-Estoy muy contenta de estuvieran al tanto de mi y mi vida, saben, antes de que esto pasara pensaba que no les importaba mucho y que hasta era un ser molesto, pero hoy me he dado cuenta que gracias a ustedes la felicidad no es inalcanzable. Mientras que el amor, les puedo decir amigos míos, abuelo y Oscar, que, esta es mi vida, debo jugar duro para conseguir todo lo que anhele, y bueno, todo lo que tengo que hacer es dejarme caer en el amor, jugar el juego que durante años he visto que todos juegan, el juego del amor.
Todos estaban muy felices, por Luz, Oscar aun más por saber que después de tanto, Luz, su amor de toda la vida lo comprendía, y lo amaba igual, como él la amaba.
Luz comprendió el juego del amor a lo mismo que comprendía que a pesar de que sus padres no estuvieran con ella, como dijera Freddie Mercury: El show debe continuar.
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